30 jun 2010

Apología De Un Egoísta (Sin Daños A Terceros)


Cuando pienso demasiado en el nosotros no existente suelo imaginar que soy un río, caudaloso y lleno de remolinos que arrastran al que se atreva a cruzar al fondo… con piedras filosas que cortan las piel y las entrañas, con agua dulce que atosiga la garganta…

Cuando pienso en el nosotros no existente te comprendo, porque no es fácil nadar entre tanto caudal, porque nadie se atreve tampoco a descubrir la belleza del claro que está varios kilómetros de distancia… te comprendo porque no sabes nadar, porque no quieres nadar, porque tal vez tu especie y la mía están hechas para observar y ser observadas, para ser amadas y amar, para lo acogedor y lo inhóspito…

Tenías la opción de ahogarte, y en una metamorfosis dolorosa convertirte en pez para nadar por mis aguas y tenderte los más hermosos paisajes, los más tibios arrecifes, el hermoso camino hacia el mar… pero es doloroso, el reto de que lo simple no prospera no se acomoda a tu caminar tranquilo por la orilla, por tu camino asfaltado y con señales claras… porque mi camino es complicado, apabullante, inseguro y lleno de retos… lo simple no prospera corazón y por mucho que yo lo intente, mi naturaleza de inquietantes senderos húmedos no son camino para tu caminar pausado… te entiendo y te dejo ir, pero te muestro la belleza del paisaje, la calma de los árboles, de sus hojas secas, de la fauna silvestre que te acompañará hasta que termine la senda.

Cuando pienso demasiado en el nosotros no existente suelo imaginar cosas que no te digo, porque prefiero mirarte de lejos que no mirarte nunca… yo desde mis cascadas y tú desde tu camino…

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